¡Casi un embarazo!

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En enero de este año, después del robo en mi nunca alcanzado a inaugurar nuevo local cerca de "Los Buenos Muchachos" (barrio Brasil), partí de vuelta a la casa como niña castigada.

El trauma demoró bastante en desaparecer y aunque no fue violento respecto a lo físico, sí lo fue sicológicamente. Habiendo querido apoyar económicamente a mi marido, me aventuré en esta empresa de tener negocio, sin embargo, los préstamos necesarios para arriendos e inversión en materias primas, lo dejaron bastante metido en las profundidades hasta el día de hoy.

Cuando fui a la municipalidad, recuerden que para no tener que pagar nuevamente la patente en circunstancias que ya no seguía con local, me recomendaron hacer una modificación, ahora como microempresaria familiar, con la advertencia, de que en cuanto volviera a tener local, fuera a modificar nuevamente la patente (ya lo hice)

Recuerdo que vino un inspector a la casa, para ver si realmente era habitacional y no local a la calle. Tomó fotos de las habitaciones con cachureos incluídos y yo le tomé una a él.

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 Bueno, empezaron a llegar los cobros de los préstamos y ya no había ingresos suficientes. Desde marzo a mayo, mi marido hizo hasta lo imposible por conseguir la compra de un taxi para ayudarnos, aparte de su otro horripilante trabajo. Pidió que lo despidieran y nunca estuvo tan seguro en la pega, la misma que unos días antes se suponía poco segura para cualquiera. ¡Qué no hizo y qué no ofreció dentro de los márgenes de la dignidad! Cero resultado. Con toda la frustración encima, accedió a que volviera a instalar un negocio, aunque costara más, pero esta vez lo buscaríamos mejor, con dedicación, etc. 

¿Se acuerdan del Galpón Alameda donde se me inundó el local? Fue remodelado y ahora hay menos locales que antes, pero de triple valor. Nos embarcamos altiro, viendo a todos los locatarios conformes y felices empezando de cero. Más tarde conocería las historias y circunstancias personales de los falsamente "contentos", muchos de los cuales ya son "finaos".

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Este es el quiosquito, mide la décima parte del anterior del barrio Brasil, pero los espacios nunca han sido drama para mí. Debimos ponerle cerámica al piso, hacer unos muebles rústicos no más, pues ya todo lo anterior había sido mal vendido y no nos daban ni las ganas, ni el pellejo, ni el tiempo ni el dinero para hacer grandes maravillas. Entre materiales y mano de obra, nos gastamos como $200.000, más el arriendo y la garantía, ya llevábamos un tercio del nuevo préstamo gastado.

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El nuevo administrador-arrendador, al parecer, cambió súbitamente la personalidad de quiosquero artesanal a rentista, sin los conocimientos entremedio, lo que está haciendo que muchos vayamos fracasando, considerando que todo lo que se vende se paga en arriendo y uno se va descapitalizando. Ya rodaron como 12 cabezas  de las iniciales, siguiendo unas seis por mes. Tengo entendido que en diciembre se van otras más, con la idea de volver en marzo y no tener que pagar cuando las cosas anden mal en enero y febrero. Así mismo, van llegando varios nuevos, llenos de ilusión... e igual les doy la bienvenida con cariño.

Un fabricante de instrumentos musicales y yo, somos los únicos verdaderos artesanos del lugar, los demás son comerciantes. Yo, la única que trabajaba con papelería pero luego, hasta los vendedores de plantas llegaron con bolsos, sin respetar el acuerdo de no atropellarse con los rubros.

Recuerdo que una de las cosas que me llamaron la atención para decidirme a arrendar allí, era que las reglas parecían estrictas y útiles para todos. Yo me las creí y las cumplí al pie de la letra desde el principio: No tener los productos de los demás (me traje a la casa casi todo lo de bazar y seguí haciendo solamente cajas y bolsos) Pagaba por reemplazos para ir a comprar materia prima y, tomaba taxi si es que iba atrasada en las mañanas, pues pensé que era verdad aquellos de las multas de $10.000 por ausencia y $3.000 por atraso. Hasta hoy no me he pasado de los estrictos márgenes para exponer la mercadería y en el invierno con los grados bajo cero casi me morí de frío por no tener derecho a poner calefactores en el local, que está practicamente a la intemperie.

Pero estaba feliz. Era primera vez que vendía a público "real" y no sólo a amigos, familiares o locatarios, como en los intentos anteriores.

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Fue emocionante vender la primera luca de la foto. Me entusiasmé y comencé a juntar billetes de mil, de los nuevos. Con ellos me compré muchos materiales que me hacen muy feliz hasta ahora.

Puse teléfono con Internet, pensando que podía seguir escribiendo en el periódico español Euromundo Global, pero no ha sido posible pese a que hasta el día de hoy, el editor me pide que siga con mis entretenidas columnas. Sencillamente no puedo.

Aunque es una joda por poca plata de entrada, hice caso al consejo de mi amiga venezolana Maritza Camargo y agregué "recargas para celulares", lo cual ha hecho entrar un público extra a la feria artesanal. Y eso, mediante el anuncio en mi pendón, tan lindo que me quedó.

He tenido un ojo medio cegatón con la elección de los locales y ya estoy pensando comprar una bola de cristal mágica, porque no le achunto a ni una, eso que soy muy positiva y aventurera en mis decisiones.

Todos estos meses, cada jueves, luego cada jueves y viernes, el problema y las peloteras de los estudiantes con los pacos iban a dar a mi sitio de trabajo. Luego y paralelamente los trabajadores de la salud, los profesores, los de acá y de allá... ¿Quién no ha tenido legítimas demandas este año?

Por aquello de la legitimidad, es que he permanecido estoicamente en la papa misma de las protestas del resto de la sociedad, con las bombas lacrimógenas en las niñas de mis ojos y en las amígdalas de la garganta. La consecuencia: el público ha estado ausente, sin que me quede claro si es por los conflictos aledaños o porque no conocen de la reapertura del lugar. Con todo, se entiende que no se vean a los estudiantes, que es el grueso público del lugar, en condiciones de hacer compras mientras arrancan de los zorrillos y del guanaco.

Como si lo anterior fuera poco, los locatarios que vienen de la época anterior y se aglutinan con derechos autoinferidos, han hecho "bulin" a mi bella persona, desde el principio hasta ahora y eso me ha desgastado bastante, me ha puesto mala y fea como ellos. He sentido tanto odio y rabia, que hasta yo misma me enveneno con mis sentimientos negativos. ¡Estoy comportándome como si fuera otra persona: uraña, agresiva, desconfiada y paranoica. El problema de estar en comunidades es que se hace interpretación de tus actos sin conocerte. Y ser diferente a los demás, ser feliz, sonreír, ser buena gente y cariñoso... se interpreta mal. ¡Casi siempre!

Por otro lado, me he dado cuenta de que no es nada de fácil, por no decir imposible, emprender solo. Mi marido ha asumido las labores domésticas, aparte de su pega, en circunstancias que yo hago toda nuestra mercadería: bolsos, aros, cajas, adornos, publicidad, ventas, promociones, etc., sin embargo, de todas maneras no me da el pellejo. En Google, de vez en cuando y de mil maneras, he puesto  busco socia para arrendar algo bueno a medias, pero no me ha dado resultados.

Ahora, del lugar donde me encuentro, quisiera irme de inmediato, porque ya me han dicho que en diciembre no se vende como muchos creen, pero debo avisar con un mes de anticipación para recuperar algo de la plata con lo que es la garantía. 

Bueno, bueno... El primer paso para mi futuro, ha sido actualizar esta página, para ver si vendo paralelamente por Internet, hasta agarrar papita con el asunto. Hago mucha mercadería a diario, pero la materia se va acabando y el producto de las ventas enterito y completado con otros recursos esporádicos llamados "avances", va para el administrador-arrendador.

El segundo paso es más futurista y es encontrar una socia con quien compartir un arriendo de buena calidad. Ya puse un aviso, es decir, respondí a uno que salía en la Web.

(a las tres horas de poner el aviso me respondieron... Veamos qué nos depara el destino, A. Ma.)

Con todo, me siento contenta, porque la poca gente que entra al lugar, me compra y vuelve contenta a comprarme de nuevo. Es decir, compruebo que a mí no me va mal... sino que no es mucha la gente que sabe de mi tienda, de mí y mis cosas. Tampoco se sabe que se reinaguró la feria artesanal... y los que han vuelto de antes, la comparan con la anterior, la encuentran muy comercial y eso les carga. Por suerte, gracias a Dios, ésta es la falla, porque a la gente le gusta lo que hago y a veces ni siquiera alcanzo a fotografiar mis "hijitos" y ya se van en adopción.

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También me da felicidad sentir esta capacidad para inventar formas y cosas a diario. Siento que mis productos artesanales son muy bonitos. Será que los hago con amor, agradecida del don que Dios me ha otorgado.

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¿Qué es lo que tengo?

  • cajitas, bolsos y sobres de todo precio para regalos
  • adornos exclusivos, también para los envases de regalo.
  • artesanía en cuero, madera, cobre, greda, ziña, cartón y papel
  • miniaturas diversas, de loza, cerámica, greda, metal, etc.
  • pequeñas bibliotecas rústicas de diseño propio
  • mini libros de bolsillo, para el metro o la playa
  • copas de madera nativa usables
  • joyas de plata mexicana y chilena
  • tarjetas artesanales rústicas exclusivas
  • postales de Santiago con fotografías propias (¡Vero!!! ¡Ya, poh!)
  • Recarga de celulares

¿Dónde estoy ubicada?

En Alameda (Libertador Bernardo O'Higgins) 1621, local 21. Esto queda entre las estaciones del metro Moneda y Los Héroes, más cerca de la última. Para mayor ubicación, se halla entre las calles Tucapel Jiménez y Fanor Velasco, frente a la calle Dieciocho. El lugar se llama Centro Comercial y Artesanal Patio Los Héores.

¿Cómo ubicarme?

En esa dirección, en el teléfono 688 0884 y en el correo la.plaza.ocho@gmail.com

¿Más fotos de los productos?

Gracias por atenderme.

La Plaza Ocho, noviembre 2011.

PD: Ya se me pasó el pesimismo, es que necesitaba desahogarme.

continuará...

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René Pascual Rodriguez
dijo:
14/11/2011 a las 15:11

Es lo que me gusta de tí... (entre muchas otras cosas) no te achacas y no pierdes de vista tus deseos. Creo que debemos hacer caso a esos "mensajitos" que recibes de seguir apechugando. Adelante amor... tu misma lo dijiste... tienes un pequeño problema, nada más que eso. Hay uno lo bastante grande (no soy yo...) para tomarte en sus brazos y sacarte del tropiezo...

Te amo...

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